Siento que ser maestro es algo más importante que solo dar una suma de conocimientos, por eso, llegué a la conclusión de que no solo bastaba la vocación por las aulas, intuición y las buenas intenciones por muchas que fueran. Es necesaria la formación y estudiar mucho para poder ser un maestro calificado, conciente de su misión en las aulas.
En cuanto a cómo enseñar, desde siempre planificar y preparar las clases con esmerada dedicación. Tratar de mejorarlas cada semestre y utilizando todos los recursos que parezcan particularmente nuevos e interesantes para motivar a los alumnos. Sin dejar de considerar por sobre todo que el uso de una buena metodología era parte de la clave para un buen desempeño.
El ser muy crítico y duro en ocasiones conmigo mismo es una debilidad pero a la vez mi gran fortaleza porque gracias a esto forje en mí la perseverancia , el sentido de responsabilidad y compromiso . Aunque peque de arrogante con esta reflexión pienso que, cualquiera es un gran maestro cuando los alumnos son buenos. No niego que es gratificante tener alumnos ideales, pero pienso que lograr que alumnos medios o malos se conviertan en más que buenos es tremendamente satisfactorio, allí esta el verdadero reto, tallar las piedras en diamantes no es cuestión de experimentos de aquellos que se creen expertos.
Para esto es necesario contar con un instrumento útil y práctico denominado Metodología de la Investigación Científica; aporte didáctico y fundamental para las diferentes etapas de una investigación desde el inicio hasta el momento de la sustentación y que es esto lo que establece la diferencia .No es tarea fácil sembrar en los estudiantes ese bichito de la investigación ,pero si se cuenta con los recursos necesarios para motivarlos ¡Sí que se puede!.
En cuanto a mis preferencias al enseñar es fundamental el fomentar la participación, los aprendizajes significativos, la interacción social, el trabajo cooperativo, la creatividad, ayudando de esta forma a los jóvenes a descubrir sus potencialidades y a desarrollarlas. Gusto de adaptar las secciones de clases en la parte aplicativa a las peculiaridades, intereses y especialidades de cada grupo que se me asigna, en especial en un área tan importante como la actividad física, donde claramente se ven grandes diferencias y una gran homogeneidad.
Preparar clases dinámicas en dónde el alumno sea parte activa y no solo un receptor de información. Preocuparse de estimular la curiosidad y la creatividad como elementos primordiales para la formación de un estudiante investigador, pero por sobre todo me interesa la parte humana ya que esta es un verdadero reto a nivel social.
Es importante estimular la flexibilidad del pensamiento para saber buscar y adoptar nuevas estrategias frente a cualquier situación que se presente, por compleja o difícil que esta le parezca. Tolstoi decía que “Crear era un trabajo terrible”, razón por la cual el rehacía y rectificaba sus obras constantemente. Albert Einstein por su parte era un convencido de que "En los momentos de crisis solo la imaginación es más importante que el conocimiento."
Soy un convencido de las ventajas de una educación en la creatividad y en las artes son muchísimas. Se puede lograr que los alumnos desarrollen y valoren estos rasgos de su personalidad de una manera lúdica, altamente significativa y por qué no también divertida; además, de convertirse en los auténticos protagonistas de su aprendizaje, y no sólo en "consumidores de conocimientos".
Nunca hay que olvidar que los factores motivacionales son determinantes para aprender, por lo cual el entorno o la situación propia de aprendizaje, se debe tratar en lo posible que sea cómoda, democrático y favorable ya que esta determinará la actitud de apertura de los alumnos.
El verdadero profesional de las aulas no debe perder nunca su necesidad de aprender, la actitud curiosa, la capacidad de crítica, la necesidad constante de investigar y, por sobre todo, el emplear sus potencialidades creativas para sembrar en sus discípulos lo que propugna. No es posible que un maestro que se precie de serlo dicte una misma clase durante varios años exactamente igual.
Como futuros profesionales necesitamos estar comprometidos, tener criterio y capacidad reflexiva que fomenten en nuestros jóvenes creatividad, innovación, ciencia, deporte, arte y cultura. Profesores que, verdaderamente, amen lo que hacen y motiven por vocación. No necesitamos a aquellos que solo cubren un forado de su presupuesto y no se sienten comprometidos. El mejor sueldo en el mejor Colegio del país no vale la pena, no vale…. Si no les damos a esos jóvenes lo mejor de nosotros.
Finalizo este ensayo con una cita de Kung FuTse, Confucio” Cuando el pueblo es tan numeroso, ¿Qué puede hacerse en su bien? Hacerlo rico y feliz. Y cuando sea rico ¿Qué más puede hacerse por él? Educarlo.”
martes, 17 de junio de 2008
sábado, 7 de junio de 2008
¿Qué acciones concretas realizarías para verificar tu buen desempeño como educador?
En la actualidad resulta indiscutible el papel preponderante que le corresponde cumplir al docente en el contexto del proceso enseñanza-aprendizaje. Rugarcía (1994) expresa sobre este particular, que nada cambia en una institución educativa si la mente y el corazón de los docentes no cambian; ellos son quienes en última instancia deciden o determinan lo que les sucede a los alumnos, aunque con ello no se pretende decir que son los únicos responsables de la calidad académica, pero sí que todo cambio debe ser suscitado, controlado y terminado por ellos.
Se debe cumplir con una triple función: de diagnóstico, para detectar los aciertos y desaciertos de la praxis del docente, con el propósito de diseñar la capacitación o los correctivos necesarios para coadyuvar en la erradicación de sus deficiencias; de reflexión, a fin de que internalice qué es lo que está realizando en su quehacer educativo y cómo lo está haciendo, todo ello en función de las percepciones de la comunidad educativa en general; por último, se podría decir que tiene una función de crecimiento o maduración, ya que como resultado del proceso de evaluación, el docente se torna capaz de autoevaluar permanentemente su desempeño y llega a una metacomprensión de lo que no sabe y necesita comprender.
Desde el punto de vista informal, la función social que este lleva a cabo es permanentemente valorada por sus alumnos, colegas, supervisores y todas aquellas personas que de una u otra forma son perceptoras de sus acciones. Mediante Test, encuestas, foro de opinión, que a mi parecer son excelentes formas para verificar nuestro buen desempeño como educador. Sobre este particular es importante resaltar lo delicado de estas valoraciones y opiniones altamente subjetivas que podrían suscitar situaciones ambiguas o contradictorias, ser causa de decisiones injustas y de desmotivación e insatisfacción por parte de nosotros los Profesores, en especial opiniones vertidas por Apoderados que en la mayor parte de los casos se vera reflejada una critica o comentario subjetivo, esto como resultado de las notas o calificaciones que tenga su hijo (a). De allí la importancia de diseñar e implantar un sistema de evaluación racional y justo, que permita valorar el desempeño del docente con el mayor grado de objetividad e imparcialidad posible y con una visión holística acerca del mismo.
Evaluar el desempeño de nosotros como docente no significa proyectar en nosotros mismos las limitaciones del sistema educativo, sino generar una nueva cultura de la calidad, a partir de una reflexión compartida entre los diferentes actores que participan en este proceso, para posibilitar espacios abiertos para el desarrollo profesional del educador; la evaluación del desempeño no tiene una finalidad en sí misma, sino que es un medio para mejorar la docencia, el cual se legitima en la medida en que contribuye a incrementar la autoestima, motivación y el prestigio de nosotros como futuros educadores.
Se debe cumplir con una triple función: de diagnóstico, para detectar los aciertos y desaciertos de la praxis del docente, con el propósito de diseñar la capacitación o los correctivos necesarios para coadyuvar en la erradicación de sus deficiencias; de reflexión, a fin de que internalice qué es lo que está realizando en su quehacer educativo y cómo lo está haciendo, todo ello en función de las percepciones de la comunidad educativa en general; por último, se podría decir que tiene una función de crecimiento o maduración, ya que como resultado del proceso de evaluación, el docente se torna capaz de autoevaluar permanentemente su desempeño y llega a una metacomprensión de lo que no sabe y necesita comprender.
Desde el punto de vista informal, la función social que este lleva a cabo es permanentemente valorada por sus alumnos, colegas, supervisores y todas aquellas personas que de una u otra forma son perceptoras de sus acciones. Mediante Test, encuestas, foro de opinión, que a mi parecer son excelentes formas para verificar nuestro buen desempeño como educador. Sobre este particular es importante resaltar lo delicado de estas valoraciones y opiniones altamente subjetivas que podrían suscitar situaciones ambiguas o contradictorias, ser causa de decisiones injustas y de desmotivación e insatisfacción por parte de nosotros los Profesores, en especial opiniones vertidas por Apoderados que en la mayor parte de los casos se vera reflejada una critica o comentario subjetivo, esto como resultado de las notas o calificaciones que tenga su hijo (a). De allí la importancia de diseñar e implantar un sistema de evaluación racional y justo, que permita valorar el desempeño del docente con el mayor grado de objetividad e imparcialidad posible y con una visión holística acerca del mismo.
Evaluar el desempeño de nosotros como docente no significa proyectar en nosotros mismos las limitaciones del sistema educativo, sino generar una nueva cultura de la calidad, a partir de una reflexión compartida entre los diferentes actores que participan en este proceso, para posibilitar espacios abiertos para el desarrollo profesional del educador; la evaluación del desempeño no tiene una finalidad en sí misma, sino que es un medio para mejorar la docencia, el cual se legitima en la medida en que contribuye a incrementar la autoestima, motivación y el prestigio de nosotros como futuros educadores.
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